Un maremoto o tsunami es una serie de olas procedentes del
océano que envía grandes oleadas de agua que, en ocasiones, alcanzan alturas de
30,5 metros hacia el interior. Estos pueden causar una gran destrucción cuando
golpean contra la costa. La mayoría de los tsunamis, se originan en el Océano
Pacífico, un área activa donde los movimientos tectónicos de los volcanes y
terremotos son habituales.
Los maremotos son causados normalmente por grandes
terremotos submarinos en los bordes de
la placa tectónica. Cuando el suelo del océano en un borde de la placa se eleva
o desciende de forma repentina, debido a la liberación de energía sísmica
acumulada en el interior de la tierra, desplaza el agua que hay sobre él y la
lanza en forma de olas ondulantes que se convertirán en un tsunami.
También pueden estar causados por deslizamientos de tierra
subterráneos o erupciones volcánicas. Incluso pueden ser lanzados, como ocurrió
con frecuencia en la Tierra en la antigüedad, por el impacto de un gran
meteorito que impacta y se sumerge en un océano.
Las consecuencias de los tsunamis pueden llegar a ser
devastadoras dependiendo de su grado de intensidad. Los tsunamis pueden llegar
a destruir playas y costas enteras, acabar con la vida de personas que se
estaban bañando o simplemente que andaban cerca de la costa donde este se
produce. A su vez pueden causar la destrucción de viviendas, establecimientos
cercanos, etc. Los tsunamis o maremotos, pueden repercutir notablemente en la
fauna y la flora de donde el tsunami se produce. Pueden arrasar árboles,
palmeras, animales, e infinidad de seres vivos debido a su gran fuerza.
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