jueves, 7 de mayo de 2015

Los otros terremotos de Nepal

Son numerosas las quejas sobre la situación política y sobre cómo el Gobierno que encabeza el primer ministro ha gestionado el desastre, que ha costado más de 6.600 vidas, ha causado 14.000 heridos, 450.000 desplazados internos y ha afectado a 8 de los 28 millones de habitantes de este país, uno de los más pobres del mundo.El primer ministro tardó tres días en dirigirse a la nación para admitir que los recursos eran “limitados”, mientras la ayuda más básica tardaba días en llegar a los damnificados.
Las tareas pendientes son enormes: suministrar agua, comida, abrigo y saneamiento a los afectados. Para restablecer los servicios y reconstruir las 300.000 viviendas destruidas o dañadas, el Gobierno calcula que necesitará 2.000 millones de dólares.
Es un trabajo que hubiera supuesto una durísima prueba para cualquier Estado.Lo complica la pobreza y la falta de infraestructuras; la difícil orografía de un país encajado entre algunas de las cordilleras más altas del mundo, y la fragilidad del sistema político de un pueblo que hace poco más de una década aún vivía bajo un régimen semifeudal.
Desde mi punto de vista yo creo que los partidos tendrían que dejar sus diferencias al lado y colaborar en el país que tienen en común ya que es el suyo propio y más aun habiendo el número tan altísimo de muertes que hay.

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