El terremoto en Nepal fue un desastre que los expertos sabían que ocurriría.
Hace apenas una semana, unos 50 sismólogos e investigadores sociales de todo el mundo llegaron a la capital de Nepal, a fin de dilucidar cómo preparar a esta ciudad pobre, congestionada, excesivamente urbanizada y con construcciones de mala calidad para que hiciera frente a un gran sismo como el que la arrasó en 1934.
Los expertos sabían que estaban en una carrera contra el tiempo, pero desconocían cuándo se materializarían sus temores.
Desde hace mucho tiempo se temía que ocurriera un sismo en Katmandú, no sólo porque la ciudad se encuentra en una falla sísmica natural, sino porque sus secuelas serían más graves debido a factores humanos locales.
En mi opinión parte de la culpa de que murieran tantas personas es del gobierno de Nepal por no controlar los terrenos donde se construía y permitir la construcción de estructuras no preparadas para seísmos.
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