Osakidetza recurre cada vez a donantes de órganos de mayor edad y a los trasplantes entre personas vivas para compensar la brusca caída de la mortalidad por accidentes de tráfico. La consecuencia es que la edad media del donante ha pasado en tres décadas de 39 a 61 años.
Estas dos alternativas, junto el incremento del número de donantes registrados y la caída de las negativas familiares, está permitiendo mantener y aumentar las tasas de trasplantes durante los últimos años. Un dato significativo: sólo el 10% de las familias se oponen actualmente a la donación de órganos cuando este porcentaje era en 1986 del 33%.
Este hecho se explica por la necesidad de recurrir a los órganos de personas mayores que antes "ni se consideraban" ante la brusca caída de los donantes muertos en accidentes de tráfico.
Desde el comienzo de los programas en Euskadi se ha superado el millar de transplantes hepáticos y los 3.000 de riñón, con resultados similares y en algunos casos mejores que los de los centros más experimentados de Europa.
En mi opinión es necesario el reconocimiento de nuevos tipos de donantes por la necesidad de órganos válidos debido a las numerosas muertes por accidente y cuyos órganos quedan inhabilitados.
Enlace:http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/02/09/paisvasco/1423499915_032743.html
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